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miércoles, 3 de julio de 2013

Vida de ciegos famosos: 2. El relato de Francisco

En estos primeros días de Julio, tal como prometí, sigo con esta sección que se publicará una vez por mes, generalmente la primera semana, eso si, sin día exacto.

Ahora vamos con el segundo invitado de esta flamante sección...

Es un hombre ciego argentino digno de admirar, y más que yo misma contar sobre él, a continuación les copio y comparto un relato escrito por él mismo.

Leanlo con tiempo (es algo extenso el relato), atención y por favor, hasta el final y verán porqué lo destaco y seleccioné para "Vida y obra de ciegos famosos"....

"El relato de un hombre ciego":

Francisco Pirello, me presento:

Lo hice teniendo en cuenta las experiencias que me brindo la vida y las
circunstancias como persona ciega. Para ello tuve en cuenta lo vivido
desde que nací sin vista. Me fui desarrollando sin que nadie se diera
cuenta de que era totalmente ciego, hasta que a los tres años de edad,
el caballo que mi padre usaba para su reparto me dio una coz en la
cabeza. Mi madre

asustada al llevarme al médico, se enteró que no veía absolutamente nada
debido a un glaucoma infantil avanzado, a lo que mi madre sorprendida
por mi desarrollo normal, le dijo-!Má, como non vide, si el va, va
despacito, má, pero va!!

Cuando vi el cambio en el trato después de ese momento, me propuse
entender a la gente y a cosechar la mayor enseñanza posible de los
aconteceres que derivaban de la diferencia que la suerte me había dado
con respecto a los demás.

Después de los 8 años, me internaron en el Hogar-Escuela General Belgrano.

Allí hice la primaria, estudie oficios y me lance a la vida con los
conocimientos adquiridos. Tuve por destino trabajar siempre entre
personas que ven. Estuve en la sección de armado de medidores de
corriente en General Electric. Después de 17 años, al renunciar, me toco
trabajar siempre por mi cuenta, de corredor de cosméticos, de vendedor
ambulante, hasta que tuve la suerte de que un amigo me paso la concesión
del kiosco del que hago referencia en el relato. Juntando todas esas
experiencias y a modo de tratar de colaborar con la incomprensión de los
que le parece un milagro, que un discapacitado se pueda arreglar por su
cuenta, con la confianza que da la experiencia, es que me animé a
escribirlo.

***

Un día de trabajo

Como todos los días laborales me levanté a las cuatro y media de la mañana.

Después del aseo cotidiano y de tomar unos cuantos mates amargos, que
por lo general eran mi desayuno, salí a tomar el 266, el colectivo que
me llevaba hasta la estación de Lomas de Zamora, y una vez allí, tomar
el 74 que me llevaba a mi trabajo.

Yo tengo un kiosco en una repartición oficial que para qué nombrar.
Desde que el mío es un trabajo común, de los que hay tantos, el afán de
cumplir el horario nace de la mala costumbre que tuve siempre en mi vida
de hacer todo con tiempo suficiente para que los inconvenientes aunque
fueran muchos, no me retrasaran tanto como para no permitirme cumplir
con mis obligaciones. Y en este caso por que quería que ese tiempo que
me quedara libre, lo pudiera gastar tomando algunos mates con la gente
de la vigilancia privada del establecimiento. Así que cuando llegué sin
saludar a nadie, me metí en el kiosco y con la luz apagada, ya que soy
ciego total, me fui al altillo que tengo a cambiarme la ropa que traía
puesta y ponerme la de trabajo. Bajé y me puse a hacer la lista para
hacerle el pedido al cigarrero. Por supuesto la lista en Braille. Salí
lista en mano, directamente para el teléfono público. Casi me gasto los
dedos marcando el número de la cigarrería que me daba continuamente
ocupado hasta que al fin conseguí comunicarme, y después de hacer
algunas bromas con la hija del dueño, que fue la que me atendió, le hice
el pedido.

Haciéndome el indiferente, deseando que la chica de la vigilancia me
saludara como todos los días y, como siempre, no se hizo esperar. Y al
decirme, "claro vos no saludés". ¿querés un mate? Ah hola, bueno le
dije, un mate sí, decime, ¿a quién tenés de cebador hoy?. --pregunté.
¡Cómo siempre a Flopi. ¿Te leo el horóscopo?, Bueno, le dije. Y sin
hacerse esperar dijo, pissis y leyó el signo que me correspondía,
después el de ella, luego el del cebador de mate, el del encargado del
personal de limpieza que siempre andaba merodeando por ahí, y
dirigiéndose a mí me preguntó con la imposición que la caracterizaba y
que a mí tanto me gustaba. ¿No me vas a contar nada hoy? Y ¿qué querés
que te cuente, si no me pasó nada digno de contar.

No me digas a mí, me dijo, que no te pasó nada este fin de semana por
que no te lo creo. A vos siempre te pasan cosas, ahora si no me las
querés contar es otra cosa. Dale contame, así me río un poco, dale que
está todo muy monótono hoy. Si claro le dije, por que yo soy tu payaso
de turno. Y agregué: listo hagamos un trato, yo te cuento pero si vos me
colocás los yogures. ¿Listo? Y rezongó, ¿pero, puede ser posible siempre
a mí me lo pedís? Porque prefiero que seas vos, le dije- y agregué:
además no es culpa mía que te lo pido, y me contestó- No ¿y de quién?-
Bueno le dije, vení, dame una mano y te cuento. Ufa, dijo y vino
conmigo. Cuando entramos al kiosco le dije.

-Te alcanzo la caja con los yogures, ¿sí?.

-Bueno, -me dijo, -pero me vas a explicar eso de que no es culpa tuya de
que alguien tenga que colocarte los yogures.

-Flaca vos pensás poco, no es por nada más que por que las empresas que
fabrican no le ponen ninguna identificación en relieve, entonces los
ciegos no pueden saber de qué gusto y de que características son.

-Jajajajajajajajajajajaja CLAAAAAAAAAAAARO . ahora la empresa va a
pensar que justo que vos que no ves vas a poner un kiosco, pero ¿quién
sos vos?

-Mirá flaca, eso es lo peor que nadie piensa en nadie; con este pequeño
descuido se perjudica mucha gente.

-Mirá no les cuesta nada porque en la matriz en la que hacen el envase,
tallarle la forma de la fruta que le da la característica o alguna
identificación en relieve, no le sale más caro por que los fabrican con
el mismo molde.

-Bueno atendé que tenés gente.

Y dándome vuelta hacia la ventana por la que despacho dije, buenas, ¿qué
buscás? ¿Llegaron las facturas? me preguntó- no, todavía no llegaron. Ya
llegarán, paciencia.

Me contestó- bueno vuelvo dentro de un rato.

A mirá "dijo ella" ahí llegan las facturas.

-Ahora seguro me vas a pedir que te coloque las facturas en la bandeja ¿no?

-No sé por que hablás si sabés que las facturas las coloco yo siempre,
las coloco en la bandeja abro el paquete y le corto el papel a la vuelta
a ras de las facturas por que ya vienen acomodadas de la panadería.

Volvió el cliente al ver que había llegado lo que él buscaba. Se llevó
dos medias lunas, como todos los días. Las pagó con cambio, y se fue.
detrás de él llegó otro cliente y después de saludar medio indeciso me
dijo: deme ese paquete de galletitas azul.

-Bueno le dije, empecemos de nuevo ¿CUÁL? A perdóne, ese, el que está a
su derecha. Tomé el paquete se lo alcancé le cobré, me pidió perdón todo
compungido y se fue.

Mientras tanto ella seguía colocando la mercadería en la heladera. Y me
dijo: -al fin de cuentas no me contaste nada.

-Mirá le dije, no te quiero contar porque lo que me pasó es algo que
tiene mucho que ver con los problemas que te cuento, que suceden todos
los días en el kiosco por este asunto de que uno no vé. Bueno pero que
tiene que ver, si a vos eso no te asombra ni te molesta.

-Si pero por una u otra razón me toca hablarte del tema todos los días y
al final te voy a cansar, a pesar que lo del domingo pasado no tiene
nada que ver con lo común por que la persona que me topé se interesó por
el tema y charlamos bastante.

-Si seguro que debe de haber sido una mujer por que sino vos no le das bola

-Viste, le dije, con vos no se puede hablar. Ya estás pensando con los
genitales. Recordame, en las guías que están a la derecha, ¿van los de
vainilla, ¡no? Los de vainilla a la izquierda y a la derecha los de
frutilla. Muy poca memoria tenés, Mamita.

-Bueno menos mamita, ¡qué rara tu heladera, es la primera que veo con
guías en el techo, seguro que esto es idea tuya.

-Claro tengo que aprovechar todos los espacios por que tengo que separar
todo por que si no, no puedo saber cuál es uno y cuál es otro, esto de
ser discapacitado visual no es muy fácil en esta sociedad que
integramos, por lo que te decía recién.

-Vamos dejate de joder, pero vos te arreglás bien, lo que pasa que
querés dar lástima siempre. pero a mi no me vas a joder con eso.

-No confundas, el hecho de que uno se las arregle bien no quiere decir
que uno no tenga que hacer mucho trabajo para solucionar problemas que
se presentan simplemente por que las cosas no están dadas de una manera
más equitativa. Bueno por qué te tengo que explicar todos los días lo mismo.

-Buenos días, dijo un cliente, deme un Malboro. Se lo alcanzo y me dice.

-¿cuánto? 1. 50

-Cobres-Me dá un billete y le digo ¿qué es esto? 2 pesos, le doy el
vuelto, saluda y se va.

-Ahora yo no sé para que preguntás me dijo si vos sabés muy bien de
cuanto es el billete, y a lo sumo tienen una marca que vos la podés
tocar así sabés sin preguntar.

-Mirá Mamita, le contesté, ya te expliqué un montón de veces, los
billetes son todos iguales además yo no voy a perder un montón de tiempo
para tratar de localizar una marquita que por lo general nunca se nota y
cuando el billete está gastado, peor.

Perdería un montón de tiempo y además es una señal de desconfianza
adelante del cliente porque ellos no tienen la intención de joderte por
lo general.

-Pero entonces como la oportunidad hace al ladrón, cualquiera te puede
meter gato por liebre, ya que tiene la oportunidad.

-Mirá, la oportunidad se la dá el gobierno por resolver de que los
billetes se hagan así.

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA más a mi favor te caga en guita y la culpa la
tiene el gobierno. Y si las cosas están dadas así en este país.

-Resuelven las cosas vaya a saber por qué razón y el que se jode se jode.

Paciencia, agua y ajo.

-¿cómo agua y ajo? Si. Aguantarse y joderse.

-Bueno pero al final ¿me vas a contar? No te voy a dejar de joder asta
que no me cuentes.

-Bueno mirá después de las 2 de la tarde cuando terminés tu turno de
trabajo y vengas a limpiar el kiosco te cuento ¿querés?

-Bueno ¿vamos a tomar un jugo Cepita ¿querés?

-Viste ya me estás cobrando el favor que me hiciste.

-No seas mezquino abro uno de naranja ¿querés?.

-Dale, si vos sabés que no hay problema.

Tomamos el jugo y se fue a los gritos como hacía siempre y yo continué
con mi trabajo.

Seguí despachando como todos los días.

Era fácil por que era el trabajo de todos los días.

Clientes conocidos, bromeábamos, nos reíamos por la confianza creada por
tantos años de estar juntos.

No pasó mucho tiempo y volvió la chica de la vigilancia trayendo unas
cajas y me dijo.

-Che ¿vos te creés que nosotros somos esclavos tuyos?¿Por qué? En la
vigilancia te dejaron unas cajas de galletitas, y como siempre yo te las
tengo que alcanzar, vos ¿qué te creés?.

-Me hubieras avisado y las iba a buscar mamita.

-Nada de mamita, te las trajeron antes que llegaras y yo no me dí cuenta
de dártela, vos te ponés a joder con tus inconvenientes de
discapacitado. Ah, tomá la boleta. Mirá, ahora me doy cuenta ¿porqué te
hacés poner ciego en la boleta? Que ¿querés que te hagan precio?

-Me estás, mintiendo no puede ser que diga ciego.

-Si, en serio, no te miento.

-Ah, por que debe ser del mayorista nuevo que vino ayer por primera vez.

Dejalo es una buena oportunidad para reírme un rato, porque debe ser
alguna resolución de los patrones o algún ciego los debe haber retado
por que algo no le debe haber caído bien y como la gente nos mete a
todos en la misma bolsa o no sé por que será. Ya veremos, después te
cuento. Tomé las cajas y la boleta y guardé todo. La cosa siguió por un
rato sin problemas venían a comprar todo tipo de personas, mujeres,
varones y entre chistes risas y algún diálogo con doble intención iba
pasando la mañana, hasta que llegó a cobrar el hombre que había dejado
las cajas de galletitas en la vigilancia.

Me saludó medio indeciso y medio tartamudeando, me dijo.

-Buen día señor eeeehhh yo le dejé en la vigilancia las galletitas que
usted pidió, y perdóneme, vengo a cobrar la factura.

-Yo sin darle importancia a lo que me decía, pregunté ¿porqué le ponen
ciego a la factura? ¿Qué les hacen descuento a los ciegos?

-No señor, me contestó ¿sabe lo que pasó? Es que uno de los camioneros
tuvo problemas con uno de ustedes, entonces para que los repartidores
sepan con lo que se van a encontrar ponen así en la factura para que uno
ya vaya prevenido.

-Ah! ¿por eso vos venís tartamudeando? Claro, por que todos los seres
humanos son iguales, los ciegos son chinchudos y con los demás se puede
tratar tranquilamente sin problemas porque son todos buenitos. Te voy a
pedir un favor, decile a tu patrón que el ciego de Paseo Colón al 900 es
un loco de mierda y que no quiere que aclaren nada en la boleta porque
los seres humanos somos todos distintos, sean ciegos o no, porque vos
podés tener problema con cualquier persona y si estás en la calle tenes
que saber enfrentar la situación, vos no podés meter a todos en la misma
bolsa. Bueno, cobrate y no te atajes más por que yo no muerdo.

El hombre me pidió perdón y me quiso contar lo que le había pasado con
un colega y le dije que yo no quiero chismes, que cada cuál tiene que
solucionar sus problemas sobre la marcha que para eso se vive.

Me Saludó bien. Le pedí perdón por haberlo retado, le aclaré que no me
gustan que se hagan diferencias y que lo que opinaba el patrón no tenía
nada que ver, porque los problemas que él tenía, los solucionara él y
nada más.

Me dio el vuelto y se fue. Siguió la mañana con su transcurso normal.
Hasta que llegó el mayordomo a los gritos por el pasillo, porque esa es
su manera.

Llegó a la ventanilla del kiosco y me dijo:

-Sonaste Francisco, cerraron la puerta, te cagaron el negocio, ahora la
gente va a entrar por la otra puerta.

-¿Y porqué cerraron?

-¿No escuchás los gritos? llegaron los del frigorífico a tirar la bronca
porque le cerraron la fuente de trabajo. Están todos ahí. Ah, mirá
vienen para acá, te van a comprar, te vas a llenar de guiíta.

Se pusieron todos frente a la ventanilla y me empezaron a pedir cosas y
preguntándose entre ellos que si yo no veía.

Primero dudaban por que me veían trabajar con mucha seguridad y se lo
comunicaron al que aparentemente llegó último. El muchacho no lo creyó.
Puso un codo en la tabla de la ventanilla y haciendo sonar el billete
que tenía en la mano, dijo:

-Dame una coca macho.

-Saqué la botella, la destapé y mientras se la alcanzaba con una mano
con la otra le saqué el billete de la mano diciéndole, ¿un peso? Avisá,
es un ciego.

-¿sos ciego vos? me dijo.

-Yo sí, -le dije,

-Sorprendido y....

-¿cómo hacés para moverte en éste kilombo de cositas todas amontonadas?

La verdad que yo me volvería loco. ¿y vos cómo hacés?

-Así como lo ves.

Es muy fácil, yo lo ordeno y yo mismo despacho.

-Pero si voz no ves, te repito ¿cómo hacés?

-Y a vos ¿quién te dijo que yo no veo?

-Macho, pero si vos sos ciego cómo vas a ver.

-Bueno macho, esa es harina de otro costal, pero quedate tranquilo,
ahora no tengo tiempo para explicarte.

Mirá, lo único que te digo que el que vé es el cerebro o ¿qué sé yo?

No me hagas hablar ahora por que no tengo tiempo de hablar de algo que
vos no vas a entender tan rápido.

-Pero macho, -me dijo-, vos me dejás en bolas.

-Yo me enteré de muchos milagros, pero esto no lo sabía.

-Oíme, le dije cortito. Cuando a vos te cuentan algo que no estás
viendo, te imaginás la situación, a tu manera lo ves, ¿si?

-Pero entonces vos trabajás por imaginación, me dijo -y se fue muerto de
risa

La mañana concluyó sin grandes novedades.

Llegaron algunos proveedores, pasaron clientes, todo en un clima de
cordialidad.

Y Llegaron las dos de la tarde. La flaca de la vigilancia terminó su
turno de trabajo, me fue a buscar la comida al buffet, que esta en el
primer subsuelo, y cuando me la alcanzó una vez en el kiosco me dijo.

-Ahora yo atiendo y cumplí lo prometido. Contame lo que te pasó en el
fin de semana.

-Si, le dije, pero atendiendo no me vas a poder prestar atención. Al fin
que voy a hablar solo como un loco.

-Che, dejá de dar vueltas y contame ¿querés? Al fin te voy a tener que
pagar para escuchar una anécdota ¿Qué es tan exclusiva que no me la
podés contar, que tenés que dar tantas vueltas?

-No, por que tengo que hablarte mucho de la problemática nuestra y voy a
terminar aburriéndote.

-A ver si es cierto.

-UUUUUU Bueno el asunto es que el domingo estaba bastante embolado en el
departamento, no sé si por que el sábado no salí o por que ¿qué se yo
por que? Lo cierto es que decidí salir a andar un poco.

Mejor dicho salí a la buena de Dios.

A lo que saliera, sin tiempo determinado y nada más que para
desembolarme, para ventilarme un poco y una vez desasficciado volver con
lo que había cosechado

Salí, llegué al semáforo para cruzar la avenida, pero esta vez no quise
cruzar solo a pesar que los domingos es más fácil que los días laborales
por que el tráfico está más tranquilo.

Me quedé fijándome como la gente pasaba a mi lado cada cuál metido en
sus cosas, algunos hablando boludeses, unos iban, otros venían, en una
de esas veces que tuvo el tráfico abierto la avenida, vi que alguien se
había parado a mi derecha y dije como digo siempre a lo guaso, ¿qué
pasa?y la mujer medio tartamudeando me dijo.

-No, nada, es que pensé que necesitaba que le ayuden a cruzar, no sé,
perdóneme si me equivoqué.

Y le dije medio arrepentido de la forma en que me había expresado, -si,
la verdad es que necesito cruzar.

-Bueno yo le ayudo me dijo, que hago, lo tomo yo o me toma usted ¿cómo
prefiere?.

-Es lo mismo, le contesté.

-Pero, me dijo, tengo entendido que se tienen que tomar ustedes del
brazo del acompañante.

-Es cierto, le contesté, pero para mí es lo mismo, yo estoy muy bien
acostumbrado y me dá lo mismo.

La flaca me tomó del brazo y me preguntó

-¿Hace mucho quedó así?

-Si, le dije-, yo ya vine con fallas de fábrica.-Se sonrió diciendo:

-Nacer así debe ser feo ¿no?

-No, le dije, no tanto, Ya para todo esto estábamos casi llegando a la
otra vereda nos quedaba subir el cordón y con movimiento de su mano me
dio a entender que lo teníamos que subir, mientras me decía.

-A veces me pregunto como pueden hacer ustedes para darse cuenta de las
cosas.

-No te entiendo, le dije.

-Por ejemplo de qué cosas me estás hablando.

-De todas las situaciones.

-Mirá, por ejemplo, no me explico cómo una persona así como vos, se
puede decidir a salir de la casa, a la calle así sin miedo.

-Que se muevan en la casa no me cuesta mucho creerlo, por que al fin y
al cabo el lugar donde viven aunque sea con mucho esfuerzo lo terminarán
conociendo,¿pero salir a la calle dónde cada día es posible que las
cosas se presenten de distinta manera.¡te la bollo dire.

-Mirá, le contesté, la cosa es más simple de lo que vos te imaginás.

Pero sucede que para que te voy a explicar, solo te digo que no es tan
fulero y produce más satisfacciones de lo que vos creés, pero no te
quiero hacer perder tiempo por que el tema es algo embolante y vos
tendrás cosas que hacer.

No te quiero demorar más Yo podría estar hablando todo el día porque
simplemente salí a ventilarme un poco, me estaba oxidando adentro.

-Mirá me contestó. No te digo que no tengo nada que hacer, pero el apuro
no es tanto, en lo que al tema en sí realmente me interesa porque nunca
está demás aprender algo más en la vida y, vos sabés que estuve por
estudiar para profesora de rehabilitación en algún tipo de discapacidad
y un poco por miedo no me metí.

-Bueno le dije, hace algo de frío, si querés vamos a tomar un café y
charlamos del tema, en cuanto te aburras me decís basta y se terminó la
tertulia, porque esto de estar chupando frío en la vereda te la regalo.

-Listo, me parece buena la idea, -me dijo -¿ dónde habrá un café por aquí?

-En la otra esquina, le dije.

-Vamos, -dijo, y fuimos.

-Ya me parecía que te la levantaste, sos un guacho, siempre lo mismo.

-Vez qué mal pensada que sos, es como yo te digo vigilante, pensás
siempre con los genitales.

-Vamos Pire yo te conozco. A mí no me vas a joder, bueno dale, seguí que
ahora me interesa más, se está poniendo más linda la historia

Me tomó del brazo y comenzó a caminar nerviosa, apretándome mucho como
para que no me cayera.

Entonces le dije:

-Flaca, prefiero que me tomes del brazo, pero para caminar juntos. No
como si me llevaras preso.

-Lo que pasa es que tengo miedo que te caigas, perdoná yo nunca llevé a
ninguna persona como vos.

-No te enojes, le dije, yo te voy a enseñar.

Mira, cuanto más nerviosa te ponés me contagias tus miedos y uno no
puede caminar con tranquilidad, vos caminá normal, en cuanto tengas que
hacer algo distinto yo te digo.

-Bueno, -me dijo-. Pero vos como sabés.

-Bueno dame la oportunidad. Caminá tranquila , normal, charlemos de
cualquier cosa mientras llegamos al café.

A apropósito ¿quién fue el mal aprendido que dejó el coche estacionado
en la vereda.

-Ah... si, me dijo, hay un coche en la vereda, es muy común, siempre
pasa lo mismo ya es costumbre vieja de nuestros propietarios de unidades
motorizadas. Ellos no le dan importancia a ninguna disposición municipal.

-Contámelo a mi, -le dije-, esto lo conozco bien.

-Bueno, -me dijo-, no le des más importancia de la que tiene, bajamos un
tramo por la calle, después subimos y todo arreglado.

-Listo, -le dije -,bajemos. Ya no tenía tanto miedo para caminar
conmigo. No lo hizo del todo bien pero iba mejorando y le dije: muy bién
mi alumna, por ahora tiene un seis escaso y sonriendo me dijo:

- Aspiro a llegar a un diez.

Ah, tenías razón, ahí en la esquina hay un bar.

Ya falta poco, vamos.

Cuando llegamos a la puerta del bar ,como escuché que había mucha gente,
la hice pasar adelante mío y me dijo ¿porqué me colocas adelante y me
ponés la mano en el hombro?

-Por que los pasillos entre las mesas son muy angostos y sí vas adelante
mío me es más fácil seguirte.

-Bueno, allá hay una mesa libre, en aquél rincón, está al lado de una
ventana, es lo mismo no? Si por supuesto, le contesté

-Nos sentamos al lado de la ventana.

-Le pregunté que tomaba,

-Una Lágrima, me dijo y vos?

-Café.

Seguro. Se te nota que sos cafetero.

Vino el mozo e hicimos el pedido. Como siempre encendí un cigarrillo y
no me dijo nada, como hacés vos vigilanta que basta de llevarme la
contra, cualquier motivo es bueno.

-Dale, dejá de pensar en lo que yo hago y contá que al fin y al cabo no
me contás nada y yo me mato atendiendo tu boliche, te salvás de trabajar
y no me dás ninguna emoción.

-¿Y qué emoción querés mamita.

-¿qué te importa, dale, contame.

-Bueno cuando uno se sienta y apoya los brazos en la mesa de un bar, se
relaja. Al menos eso me sucede a mi.

Después de sentarnos y suspirar de satisfacción, ella dijo:

-¡Qué linda mañana!

-Por eso salí a recorrer el jardín, y no me fue tan mal, me encontré una
flor. -Se sonrió y me dijo:

-Hablemos de lo pactado ¿qué te parece?

-Me parece que es lo que corresponde, para eso hemos venido. Decime, que
es lo qué querés saber.

-Me llamó la atención tu tranquilidad parado cerca del cordón y parecía
que no querías cruzar la avenida, de repente mirabas a ambos lados como
si te fijaras si el tráfico se iba a detener para darte tiempo para
pasar al otro lado y de pronto se te veía observando como si estuvieras
campaneando como se dice en lunfardo.

Entonces me acerqué para preguntarte algo si querías cruzar o algo, pero
estaba esperando el paso que me dieran las luces del semáforo, pero
antes de que eso suceda me largaste un qué pasa que me asustó y me dio
la sensación de ser una metida. Por eso te contesté titubeando.

Ahora ¿cómo te distes cuenta de que estaba parada a tu lado, si yo no te
hablé ni me hice notar de ninguna manera.

-Nada -le dije -,te vi.

-Me dijiste que íbamos a hablar en serio del tema. Y me salís con esto.

-Perdoná si vos sos ciego, o no vidente o que se yo.

le interrumpí la frase para explicarle que la palabra real es ciego.
Pero que no por ser ciego visual uno deja de ver, -y no te enojes con
migo, yo puedo ser un equivocado, pero para mi el que vé es el cerebro y
no cuenta con una señal que le transmita información para verlas. El ser
humano cuenta en lo que conocemos cinco señales distintas que son las
que envían señales a nuestro cerebro para que las vea, mejor las refleje
para darnos a conocer los distintos datos que nos transmite este planeta
que habitamos. Esas cinco señales son los sentidos. Que son la vista, el
tacto, el oído, el gusto y el olfato.

-Pero no me explicás nada, mirá supongo que ustedes vivirán a oscuras ,
permitime que te diga. Pienso así porque por ejemplo, si yo cierro los
ojos quedo a oscuras y así deben estar ustedes al perder la vista
totalmente.

Perdoná no me gusta hablar de este tema, se me ocurre que te estoy
haciendo daño, perdoname.

-No pidas perdón por que a mí no me hacés ningún daño. Al contrario me
das una oportunidad para analizar mi circunstancia y a empezar a darle
un nombre a las cosas que nos suceden, porque yo vivo de la misma manera
que vos en forma espontánea sin pensar la forma de explicar de qué
manera nos manejamos, y por ejemplo hoy me encuentro con vos y esta
posibilidad que me dá mi ceguera de explicarte algo que a vos te
interesa. Me gustaría hacerlo bien. Sucede que nunca me puse a
analizarlo como para poder explicarlo con los términos que corresponden
para que se entienda, y te puedo decir cualquier barbaridad.

Pero con probar nadie se empacha.

-Probemos ¿querés?

-Si por supuesto, dale.

-Bueno mirá, lo que realmente es cierto es que no es tan feo, como a vos
te parece.

-Pero bueno a ver.

-Yo por ejemplo no vivo a oscuras y me pongo en única persona por darte
mi opinión personal, de la que yo estoy seguro pero que entiendas que es
mía. A lo mejor alguien lo explique de otra manera ¿sabés?

Mirá empecemos por el principio, vos decís que cerrás los ojos y no ves
nada, que quedás a oscuras. No es que quedás a oscuras porque ves
oscuridad, sucede que los párpados son la cortina más cercana que
tenemos, si la bajamos nos va a tapar la visión

En el caso mío, yo no tengo la sensación de vivir a oscuras porque las
nociones se manifiestan todas a nivel auditivas y táctiles en el
contacto con la piel.

-Perdoná, no te entiendo.

-Entre vos que te apresurás, y yo que tengo que pensar demasiado para
encontrar las palabras justas para explicarte lo que quiero decir, vamos
a terminar en el día del poroto, jajajajajajajajajajajaja. Bueno sigo.

Escuchame.

Sucede...... que cuando yo camino produzco un sonido al caminar. Siempre
desde todos los siempres he utilizado, y pienso seguir utilizando
calzado de suela.

Entonces el calzado produce un sonido al caminar.

El sonido es algo que se impulsa y choca con los objetos que tenemos cerca.

Según la distancia en que estos objetos se encuentren será la respuesta
que recibimos.Te voy a aclarar que esto no sucede únicamente con el
sonido, la vista también es un retorno del haz visual, que no sé como se
denominará, pero al encontrarse con el objetivo que visualiza retorna al
cerebro y se produce la imagen que después ves.

Claro todo es muy rápido.Yo diría que es prácticamente espontáneo.

-Y vos cómo sabés eso?

-Mirá un compañero de trabajo cuando yo trabajaba en una fábrica, tuvo
la misma curiosidad que vos, y me trajo un libro dónde explicaba algo
sobre el sonido, y decía el libro, que los sonidos cuando rebotan a una
distancia de 17 metros y medio el retorno se llama eco por que dá tiempo
suficiente para escuchar totalmente el retorno de una palabra con tres
letras, y que por eso se llama eco.

Si la distancia en la que rebota el sonido es menor a los 17 metros y
medio se llama resonancia.

Supongo que eso debe ser cierto. En lo que a mis experiencias pude
aprender que con el sonido se vé bastante acertado a la realidad de las
cosas, sin que sean completas por que por supuesto para que todo sea
perfecto nos deben funcionar los cinco sentido a la mayor precisión y
tendríamos que estar capacitados en todo perfectamente, pero somos seres
humanos estamos destinados a tener fallas para que nos sirvan las
experiencia para evolucionar.

-Si pero escuchame, en la calle, o en cualquier lugar. Aunque creo que
es mayor en la calle, hay ruidos por todos lados, entonces tu sonido
prácticamente no se escucharía.

-Mirá si los sonidos no pasan de una media normal, que es la que estamos
acostumbrados a escuchar en forma cotidiana, mi sonido se escucha y se
escuchan otros también, pero todos los sonidos sirven porque cada sonido
indica algo. están a nuestro alrededor, para mi es un complemento que me
ayuda como a lo mejor para vos es la vista.

-Mirá , la verdad no entiendo mucho.

Decime, y entonces para qué usan el bastón blanco.

-Bueno el bastón blanco es otra cosa. Es un elemento para tocar a fin de
darle seguridad a la persona ciega y como un distintivo para las
personas que ven, indicándole que la persona que lo lleva es ciega. Pero
también produce un sonido, que es un sonido que produzco yo, parte desde
mi, y también yo recibo su respuesta y también me sirve. Pero además son
útiles los demás sonidos.

-Bueno mirá cada vez entiendo menos.

-Pero qué es lo que no entendés.

-Por ejemplo ¿qué sonido produce el bastón?

-Decime, cuando golpeamos el bastón en el piso, produce un sonido , ¿no?

-Ah,si, claro.

-Bueno ese sonido, si el regatón es metálico es penetrante y si uno
presta atención va a escuchar dónde choca el sonido y con el retorno
tiene una idea bastante clara de los obstáculos que lo rodean.

-Ah... con ese pequeño resultado ya es suficiente para ver los
obstáculos como vos decís.

-Si, claro que si. Pero hace falta una gimnasia personal, hay que
prestar mucha atención. Pero bien.

-¿Pero qué quiere decir, prestar atención bien.

-Mirá flaca, yo lo que sé, es que el mozo parece que se olvidó de
nosotros porque no nos trae lo que le hemos pedido.

-Mirá, ya me había olvidado metida en el tema, pero no te hagas problema
yo por ahora no tengo apuro y no me gusta dejar las cosas sin
entenderlas medianamente bien

-Bueno, prestar atención bien, para mi quiere decir, haber si te lo
puedo explicar.

Cuando una persona, sin preocupaciones sale en éste caso supongamos a la
calle, sale observando las cosas de una manera normal. Es decir que sus
cinco sentidos están trabajando sin ningun tipo de presiones. Va girando
la cabeza o realizando los movimientos que le facilitan para ubicarse
bien en el medio en que se encuentra, y poderse orientar para el lugar
que desea ir, y de la manera que lo va a llevar a cabo y si conserva ese
estado de ralajación mental lo logrará a cabo sin inconvenientes.

-Pero, no te entiendo. Vos decís, relajado, pero cuando yo salgo a la
calle me fijo dónde tengo que ir y voy haciendo mi recorrido mirando
bien por dónde tengo que ir para no chocar, para cruzar las calles por
dónde debo hacerlo y así. Siempre mirando de frente y así llego. No te
niego que cuando tengo algún problema, o algo que ocupa mi mente y por
momentos me saca de la realidad, me equivoco. A veces tomo por otro lado
y al darme cuenta retomo no sin antes reprocharme lo que estoy haciendo
mal por culpa de no prestar atención.

-Bueno en mi caso hago exactamente lo mismo.

-Pero si vos sos ciego. Yo miro por donde voy a caminar, pero vos como
hacés.

-Bueno dejame que te explique. Yo también miro.

-Mirá, sigo sin entender. Escuchás, pero yo veo. A bueno al fin llegó el
café. La verdad pasó tiempo, no?

-Mirá que es difícil explicar esto y ¿sabés por qué? Por que hay que
entender que el ser humano para ver debe mirar de frente al objeto que
quiere identificar, pero resulta que no es para mirar en forma visual
solamente, hay que mirar de frente. Hay que mirar de frente para
ubicarse de cualquier manera, tenga que ver con el resultado que se
busca que sea visual, auditivo o con cualquier otro sentido y hacerlo de
una manera común sin estar presionado por ningún tipo de "ataduras
psíquicas", Es difícil al menos para mí explicar esto. Pero por ejemplo
si una persona que hace poco tiempo que ha perdido la vista se anima a
salir a la calle le debe costar mucho observar con otro sentido que no
sea el que ha estado acostumbrado a utilizar para guiarse sin tener
práctica alguna y lo más posible es que no haga ningún movimiento de
relajación cerebral para dejar el nuevo inconveniente de lado y observar
lo que le rodea desde la miras que le presentan los sentidos restantes Y
para guiarse por los sonidos para una persona que lo ha hecho toda la
vida, con la vista, supongo que debe ser una cuestión de gimnasia.
Porque no es lo mismo tener buen oído para la música, para los chismes o
para tener en cuenta los ruidos que se escuchan a la distancia, que por
lo general usan todas aquellas personas que siempre están a la
expectativa para saber lo que sucede a su alrededor .

Para guiarse por el retorno del sonido hay que tener confianza en uno
mismo y obedecer a las órdenes que dá el cerebro cuando detecta algo y
nos previene de situaciones que a veces nos parecen que existen y que no
le damos importancia por que empezando a dudar si será o no será,
terminamos pensando que es mentira, lo pensamos después de dudar un
poco, no actuamos espontáneamente, como nos lo indican nuestros reflejos
y nos prohibimos la oportunidad de vivir una experiencia que nos va a
hacer tomar confianza de nosotros mismos.

Es decir todo tiene un precio y una consecuencia. Y si tenemos en cuenta
que con probar nadie se empacha, a veces es bueno pagar el precio de
intentarlo para tener la satisfacción de gozar un resultado por haber
intentado algo, y si fallamos, analizamos las causas por las que hemos
fallado. En otra oportunidad podemos corregir los errores y así nos
daremos cuenta cómo se hacen las cosas y entendemos los caminos para
llegar a la buena concreción de lo que intentamos

-Bueno mirá, -me dijo-, no sé si te entiendo. Lo que decís, y así como
lo decís me parece un poco razonable. Es más. Si vos decís que te
manejás de esa manera, no lo dudo pero me gustaría comprobarlo. Desde ya
que yo no lo voy a percibir de la manera que vos lo detectás por que no
estoy acostumbrada a manejarme por intermedio del sonido, pero que te
parece si salimos a caminar un rato. No mucho por que ya mi tiempo se me
acaba, pero un poco me queda y bastante curiosidad. Le dije que llamara
al mozo. Cuando vino el mozo le pagué. Nos levantamos y le dije que
fuera adelante mío .

Le coloqué una mano sobre el hombro, pero "suavecito" como te podrás
imaginar, y me dijo, con este asunto de que me tenés que tomar para
guiarte, aprovechás y tocás No?.

-Mirá, todavía no puedo saber si con este asunto de no ver, tengo la
desgracia de tener que tocar o la suerte de vivir tocando. Pero qué
lindo cabello. Lacio, largo sin ser muy largo, y muy bien limpito.

-¿Y qué te parece voy a tener el cabello sucio? Para que sepas , no
acostumbro a tener el cabello sucio. Bueno bajá el escalón, te vas a
caer y después voy a tener la culpa yo y no sé quién me va a sacar el
cargo de conciencia.

-No te hagas problema, es bastante difícil que me caiga. Pero manéjate
espontáneamente, crucemos acá, pero andá adelante mío.

-Por los escalones decís ¿no?

-No, por los vehículos que están estacionados. Si pero no son dos
coches, el de la izquierda si debe ser un coche pero el de la derecha
debe ser un colectivo o un furgón grande.

-¿Y cómo te das cuenta?

-Porque el coche aquí es más bajo porque está el baúl, entonces el
sonido se pierde más rápido por que el bulto es pequeño y presenta menos
blanco que el colectivo o que sé yo lo que es, pero es más alto y el
sonido rebota presentando una mayor masa de obstáculo. Desde ya vos no
lo vas a notar porque nunca te guiaste de esa manera, pero es así.

Mirá vamos a hacer una prueba para que te des cuenta de cómo es. Subamos
a la vereda de nuevo. Caminemos unos pasos y coloquémonos contra la
pared pero con el cuerpo del colectivo adelante nuestro . Ahora escuchá
el sonido de ese vehículo que viene a tu izquierda, fijate que el sonido
se escucha todo por que produce resonancia en la pared, pero cuando pase
detrás del colectivo que está estacionado en frente nuestro el sonido va
estrellarse contra él y lo vamos a escuchar con mucha menos intensidad.
¿Te diste cuenta?

-Sí, tenés razón, pero eso ya lo sabía.

-Desde luego que lo sabías. Lo que no sabías por que nunca te hizo falta
que eso aplicado por una persona que no ve visualmente le sirve para ver
y manejarse con menos dificultad.

Bueno crucemos al frente por que en esta vereda hay muchos escalones,
porque sabrás que el barrio de la Boca esta lleno de escalones y se hace
difícil caminar.

Cruzamos y nos fuimos por la vereda del hospital y le dije ¿qué te
parece si vamos para el parque? Y allá fuimos. Cuando íbamos por la
vereda del hospital le hice notar cómo se perdía el sonido en los
lugares que no hay paredes , por que tiene unos lugares abiertos que no
sé si son canteros o que, que se diferencian de donde está la escalera
de entrada por que allí el sonido rebota en las paredes del costado de
la entrada y con la resonancia la respuesta es mas rápida y más intensa.
Cuando cruzamos la avenida al bajar el cordón me dijo:

-La bajaste bien, sin inconveniente esta vez.

y le dije. Mirá, no es que bajé bien, lo que sucede es que nos estamos
confiando uno más uno en el otro. Por empezar vos estás caminando en
forma normal y cuando una persona camina en forma normal al tener que
cambiar el tipo de paso por una razón o por otra, como por ejemplo para
subir o bajar o dar un paso distinto se prepara y efectúa un movimiento
distinto y como yo voy tomado de tu brazo recibo ese reflejo tuyo y
automáticamente obedezco. De eso tampoco te podés dar cuenta sino lo
pensás por que lo realizás en forma espontánea.

Cuando llegamos a la esquina antes de cruzar me preguntó:

-¿y acá en la estación de servicio que no hay pared para guiarte por el
sonido cómo hacés?

-Bueno se recibe el retorno del sonido que se produce en las paredes
donde termina la estación de servicio pero la línea del sonido que
produce el tráfico de la avenida también es una línea sonora que te
permite mantener una distancia que favorece bastante para guiarse, en
cambio si esto se produjera en una plaza totalmente abierta sería más
difícil, sin ser la desorientación total pero es más difícil.

Mientras le explicaba eso cruzábamos y ya estábamos en el parque.
Empezamos a subir la rampa que está un poco alejada de la esquina.
Buscamos un banco. Nos sentamos y me preguntó:

-¿Y aquí cómo te sentís?

-A tu lado bien. Por que

como ya se rompió esa especie de hielo que se produce cuando dos seres
no saben bien como proceder la situación es más liviana, el trato es más
fluido y comienza a aflorar la entrega afectiva que se produce al irse
conociendo, ¿no?

-La verdad que sí. -Me dijo. Y agregó-, ahora que ya nos tratamos un
poco y se me están yendo los miedos, porque me parecía que iba a ser más
difícil tratar con vos me parece que hace mucho tiempo que nos
conocemos, pero mi pregunta no iba en ese sentido, sino que quiero saber
cómo te sentís en este lugar abierto donde prácticamente no debés
detectar casi nada por ser tan abierto.

-No, no creas, si bien es abierto hay árboles y no sé por donde se mete
pero llega un rayito de sol que está hermoso. Además se nota a la
distancia que hay árboles porque se percibe una sombra muy amplia como
si fuera un techo pero no completa que es la sombra que produce, las
copas de los árboles y allá a la distancia se nota casi por el eco una
pared grande que creo que es un museo y una vez me contó una amigo que
hay un monumento y si no recuerdo mal está la loba con Rómulo y Remo.
Decime, quién pasó por ahí que me tapó el rayito de sol.

-Sí, pasó un señor ¿cómo te diste cuenta? Simple, porque la sombra es
fría. Pero decime, entonces ¿vos no vivís a oscuras.

-Mirá, -le dije-. La verdad no sé que es vivir a oscuras, yo siempre
estoy presente por que me encuentro perfectamente ubicado. Sé que es lo
que me rodea. Por ejemplo el calor siempre me dá la sensación de luz y
si la oscuridad es la sensación de desolación, eso a mí se me produce
con las inclemencias ya sean climáticas o psíquicas, miedo, angustias
que alguna vez uno las a pasado cuando los días son muy húmedos, cuando
por alguna razón me embota algún pensamiento en el que estoy muy
enfrascado, en fin algo que me saque de la realidad, eso me mete en una
maraña que para poderla atravesar debo volver a la realidad , observar
todo tratando de relajarme cerebralmente como te explicaba hoy y vuelvo.

Claro que, por ejemplo no es lo mismo la noche que el día. Para mi en la
noche los sonidos que de eso se trata , no responden de la misma manera,
pero responden a la misma velocidad pero la forma es diferente, perdoná
no encuentro las palabras para explicarte, pero es distinto que en el
día.Y es distinta inclusive que las sombras producidas por algún objeto.

Por ejemplo, si encontramos uno de esos puestos de diarios que están
colocados contra el cordón de la calle, que por lo general proyectan la
sombra sobre todo el ancho de la vereda. A cierta distancia antes de
llegar a ese lugar parece que toda la vereda estuviera ocupada por ese
mueble, pero al irnos acercando nuestro sonido perfora la sombra
producida por el toldo. En cambio la que produce el mueble se mantiene
intacta señalándonos de esa manera el camino libre por dónde podemos
pasar, y fijate vos que la diferencia de el sonido es tanta comparándola
con el que recibimos de retorno cuando caminamos en un lugar sin
obstáculos que la respuesta sonora que recibimos al pasar entre un
puesto de venta de diarios, con su toldo correspondiente y la pared, nos
dá la impresión de estar pasando por un pequeño tunel. Bueno en realidad
es un pequeño tunel. El que vé estos detalles no los tiene en cuenta
para guiarse. Le llamará la atención el color, el tamaño. La mugre que
tenga o el diariero, pero él para guiarse vé y basta.

-Bueno ahora dejá de hablar y vení anotá uno de esos fiados que después
nunca cobrás -me dijo la chica de vigilancia.

Me levanté pués, estaba sentado y al acercarme al mostrador me encontré
con Pablito uno de mis mejores clientes y un muchacho con el que tengo
muy buena relación afectiva y que además estaba por recibirse en su
carrera de profesor de historia.

Al tomar yo la pizarra para anotar lo que había pedido y al verme
escribir en Braille me preguntó si eso era muy difícil y le dije, no
loco .Che, me dijo, me gustaría aprender ¿lleva mucho tiempo? No mirá, y
tomando una pizarra de 9 renglones coloqué un papel.

Le hice un abecedario, le dí una lapicera y diciéndole- anotá- le fui
señalando con el dedo las letras que debía colocar en tinta para
identificarlas con la vista, primero en la posición como se lee y luego
como se escribe.

Le puse en la mano la pizarrita con 9 renglones, le dí un pedazo de
papel, le alcancé el punzón y después de decirle, empezá a hacer los
deberes, le mostré la frase que había escrito debajo del abecedario.

-¿Y ahora que hago.

-Nada más que comparar las letras del abecedario con las de la frase que
te escribí debajo y si querés después colocá el papel como lo hice yo,
colocá el abecedario que te dí con los puntos hacia abajo y escribí algo
de derecha a izquierda. Escribí lo que quieras pero después de descifrar
lo que yo te escribí así te familiarizás con lo que te parece tan
difícil y te dás cuenta que no lo es tanto,-y dándome vuelta para donde
estaba la flaca le dije.

-Bueno vitgilanta ya es hora de que te pongas a limpiar y dejá que yo
atiendo si no va a quedar todo sucio en el kiosco.

-Y no me vás a seguir contando lo de tu aventura de ayer. ¡qué guacho
que sos. No me querés contar lo mejor. Seguro que te la levantaste, por
que con ese cuento de los sentidos vos no perdés oportunidad. Mirá a mí
no me vas a joder.

-Bueno dale vigilanta que ya falta poco para que sea la hora de irse, yo
no me pienso quedar un minuto más para contarte a vos nada después de la
hora de trabajo, solo que quieras que tengamos aventuras personales con
vos pero no te olvides que sos mi empleada y no hay que mezclar los
tantos así que no jodas. Dale. Apurate.

-Mirá patrón a mí no me apurés, no sé por que ensuciás tanto.

Vigilanta, si yo no ensucio, vos no ganás guita. Ásí que dale

Me puse en el mostrador para atender y al poco tiempo llegó Pablito y
diciéndome:

-A mí no me tratés de burro. -Haciendo alusión a la frase que le había
escrito debajo del abecedario me colocó un papel en la mano diciéndome-
leé.-Tomé el papel y clarito decía dame un Malrboro y anotalo, burro. Le
dí los cigarrillos , le dije viste que no es tan difícil. Dándose vuelta
la flaca dijo:

-¡tan rápido Pablito.

-Si es muy fácil --dijo- y agregó si lo aprendió él que no vé y además
es medio tontito por que no lo voy a aprender yo.

-Bueno, -dijo la flaca -. Me vas a terminar de contar , sino no me voy.

-Escuchame, vigilante, la niña al final me dijo que ya se le había
terminado el tiempo y que en otra oportunidad que nos viéramos
seguiríamos con el tema porque le interesaba más de lo que yo creía, y
quedamos en vernos el domingo siguiente.

No creo que aparezca, pero no importa . Ya terminó el día de trabajo así
que no me jodas yo soy el patrón y vámosno, mañana será otro día.

-Bueno eso de que mañana será otro día, sí.

Pero cerrás vos.

-Sí pero dame el candado.

-Estás loco, buscalo vos.

-Flaca yo soy discapacitado, además vamos a repartir el trabajo, vos
buscás el candado y yo cierro ...

Francisco Pirello

* Como se habrán dado cuenta, en esta ocasión no fue la vida y obra de ningún ciego famoso cierto....

Pero compartí el relato de Francisco:

1. Porque es un ciego cualquiera, como muchos en el mundo, sencillo y que trata de ser feliz e independiente en su vida esforzada....

2. Porque en este escrito se explica muy bien varios aspectos de cómo las personas ciegas en general sortean las dificultades diarias.

3. Porque sirve de ejemplo y referente para que sepan cómo muchos ciegos viven a diario su vida.

4. Y por último, porque su autor, Francisco falleció hace pocas semanas...

Si, como leen, el protagonista de hooy ya no está en este mundo terrenal, pero con este relato y su vida sencilla, nos deja un ejemplo y memoria de su paso por esta efímera existencia.

Y supongo que aunque podemos tener distintas opiniones y visiones de varias cuestiones relatadas arriba, lo importante es la esencia del escrito y lo que nos deja pensando...

¿O no?

Lo que importa es comprender el relato, reflexionar y saber como puede ser la vida de una persona ciega.

E ntodo caso puedes dejar aquí tu comentario respecto de la entrada de esta ocasión.

Y si alguna vez te topas con una persona ciega, ya sabrás un poco mejor, como tratarla y que es un ser humano digno de respeto y buen trato, como tú, como yo.

En honor y memoria a Francisco Pirello.

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