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viernes, 24 de mayo de 2013

Adiós Lucas, amigo anónimo cualquiera, adiós Lucas...

Me dió el impulso de escribir esta entrada, aunque había pensado mil cosas diferentes antes más para publicar, pero esto es más importante para mí ahora, que cualquier otro asunto...

Y también porque la memoria es frágil y el tiempo demasiado cruel y si no lo escribo, tengo miedo de olvidarlo luego...

Como una olvida otros tantos momentos importantes de la vida terrenal...

Hace unos años, a principios más o menos del 2000, llego a mi familia y a mí, un pequeño ser peludo y tembloroso, era Lucas, que una señora amiga de mi madre le regaló...

Después en el año 2006 muere mi madre tragicamente, tanto asi, que ni detalles voy a contar...

Y desde ahí, Lucas fue un fiel y silencioso compañero de interminables penas y momentos de abandono, más que de alegrías...

vivió aproximadamente unos 12 o 13 años, hasta este Miércoles 22 de Mayo del 2013 cuando un chofér de micro lo atropelló...

Yo aquí en Buenos Aires, Argentina y él en la comuna de Padre Hurtado, ciudad de Santiago de Chile, mi hermano me dió la penosa noticia por Facebook.

Y con Lucas, se van un montón de fotografías como si fueran de esas antiguas, en blanco y negro, en donde estuvo conmigo en los instantes más duros de mi vida...

Es decir cuando falleció mi madre su verdadera dueña; al año me quedé ciega total; la pobreza material y espiritual que abundaban en mi casa materna y de siempre antes de venir aquí...

A Lucas lo habían atropellado ya unas cuantas veces antes, pero siempre resistió no sé cómo pero si...

Cuando pequeño intentabamos retenerlo tranquilo en casa por su propia seguridad y como correspondía para que estuviera cómodo en su propio hogar, pero no hubo, había caso, siempre quería andar libre, corriendo como loco, persiguiendo autos, bicicletas y niños jugando...

Algunas veces mi familia se aburría y lo ataba pero yo, sufría tanto sentirlo y oírlo gemir de su encierro y atadura, como pidiendo auxilio y libertad que en cualquier descuido, yo iba y lo desataba y salía corriendo feliz nuevamente a las calles de su barrio de toda la vida...

Yo que también a pesar de mi ceguera, siempre iba y andaba por todos lados, o al menos eso intentaba, salía de casa para tomar una micro a cualquier sector de la ciudad y ahí iba Lucas detrás mío... Corriendo para acompañarme hasta el paradero de micros, no si causar gran alboroto con sus ladridos y entusiasmando a otros compañeros del barrio a unirse a su barullo...

La cosa era que finalmente mis salidas gracias al escándalo provocado por Lucas, nunca pasaban desapercibidas y siempre, todos se enteraban que ahí iba yo, con mi bastón...

Luego a la vuelta de mis paseos, trámites, compras o lo que fuera, era algo similar, pero ya un poco más calmado...

No sé como él tenía ojos biónicos o qué, que al bajarme del micro, en la entrada del pasaje donde vivía, unas 2 cuadras más menos, sin terminar yo de cruzar la calle para ir hacia casa, él otra vez venía corriendo para recibirme...

Tirándose encima mío, con lengüetazos y revoloteo de su cola a toda velocidad....

Y a al caminar iba alrededor mío ladrando y como bailando...

Cosa qué, nuevamente todo el barrio se enteraba que yo venía de vuelta...

También me fuí dando cuenta que cuando estaba en casa yo y andaba con animo normal o medio alegre, generalmente él ni aparecía, pero cuando yo andaba con el ánimo por el suelo... Realmente triste o abatida, como adivinando u olfateando aquello, se acercaba silenciosamente a mí, muy lentito poniendo su cabeza para que yo, lo acariciara...
También sabiendo que yo no veía, se acomodaba para que yo lo tocara bien...

Otras veces cuando en las frías mañanas me levantaba al baño, generalmente lo encontraba a la vuelta, a él muy acomodado en mi cama, con su cabeza apoyada en mi almohada...

Me daba pena bajarlo pero lo hacía suavemente y buscaba mantas para taparlo y hacerle alguna especie de cama en el suelo...

Como siempre andaba por todos lados, embarrandose, etc, no convenía tenerlo allí y menos bañarlo en pleno invierno...

Y asi, podría contar otras anécdotas de la vida de Lucas, un amigo anónimo cualquiera...

Un perro sin raza definida cualquiera...

Como de cualquier otra casa, otro barrio, otra persona...

Pero no, era "Mi
Lucas"....

También de mi hermano Jean; de mi fallecida madre; de los niños que jugaban en el pasaje de afuera...

Y se ha ido.

Con su partida también se cierra una etapa dura de mi vida, pero también linda por su cariño brindado desinteresadamente...

Tal vez por un plato de comida y abrigo, tal vez los perros ni sientan... Pero igual y no lo creo asi, cada ser tiene un por qué en esta existencia pienso yo... Y él tuvo su propósito... Hacer feliz a los demás...

Adiós Lucas, espero con este post, preservar tu memoria y dar testimonio de tu anónima vida y entrega...




Libro: El amante de Lady Sophia (B de Books)

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